El ciervo enfermo y sus visitantes .

Yacía un ciervo enfermo en una esquina de su terreno de pastos.

Llegaron entonces sus amigos en gran número a preguntar por su salud, y mientras hablaban, cada visitante mordisqueaba parte del pasto del ciervo.

Al final, el pobre ciervo murió, no por su enfermedad sino porque ya no tenía de donde comer.

Más vale estar solo que mal acompañado.

Fábulas de Esopo (620-560 A.C.), esclavo liberado de Frigia.