El guerrero y los cuervos .

Partió un hombre para la guerra, pero en el camino, oyendo graznar a los cuervos, tiró sus armas al suelo y se detuvo.

Las tomó al rato nuevamente y prosiguió su marcha; más otra vez graznaron los cuervos. De nuevo se detuvo y entonces les dijo:

-¡Pueden gritar cuanto les venga en gana, pero no tendrán un banquete con mi carne!

Cuando no se tiene determinación en las acciones, éstas nunca se llegan a realizar.

Fábulas de Esopo (620-560 A.C.), esclavo liberado de Frigia.