La alondra moñuda .

Una alondra moñuda cayó en una trampa y se dijo suspirando:

-- ¡ Desgraciada alondra ! A nadie has robado ni oro ni plata, ni cosa valiosa alguna; llevarse un insignificante granito de trigo ajeno será la causa de tu muerte.



Nunca te expongas a un gran peligro por un mezquino beneficio.

Fábulas de Esopo (620-560 A.C.), esclavo liberado de Frigia.